El Principito y el Hombre de Negocios

El Principito y el Hombre de negocios dialogo adaptación obra de teatro corta
El Principito y el Hombre de negocios dialogo adaptación obra de teatro corta

Serie de Adaptaciones de la Obra de Antoine de Saint-Exupéry «El Principito». Aquí el dialogo entre el Principito y el Hombre de Negocios. Puedes seguir recorriendo el viaje del Principito en fragmentos de su obra que hemos publicado en 12 obras de teatro del Principito.

Titulo de la obra: El Principito
Autor: Antoine de Saint-Exupéry
Adaptación: Lourdes García Esperón

Obra de dos personajes

Personajes:

  • Principito
  • Hombre de negocios (H.N)

El Principito y el Hombre de Negocios – 6

Cuando el Principito visita el planeta del HOMBRE DE NEGOCIOS, se extraña mucho de que este personaje sólo pase el tiempo haciendo cuentas, y más se admira, cuando el negociante le dice que todas las estrellas son de él. El principito se va, pensando que los adultos son muy raros.

– PRINCIPITO: Buenos días, su cigarro se ha apagado.

– H.N.: (CONTINUA CONTANDO Y NO LEVANTA SU CABEZA) Tres y dos son cinco. Cinco, siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No hay tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. Ufff ! Eso nos da entonces quinientos millones seiscientos veintidós mil, setecientos treinta y uno.

– PRINCIPITO: Quinientos millones de qué?

– H.N.: Qué ? Sigues todavía ahí ? Quinientos millones de… ya no sé de qué… tengo tanto trabajo! Soy un hombre serio, no me distraigo con tonterías. dos y cinto, siete…

– PRINCIPITO: Quinientos millones de qué ? (EL H.N. INESSMAN LEVANTA SU CABEZA)

– H.N.: Desde hace cincuenta y cuatro años que vivo en este planeta, no he sido molestado que tres veces : la primera vez fue hace veintidós años por culpa de un abejorro que cayó de dios sabe dónde; hacía un ruido tan espantoso que me hizo cometer cuatro errores en una suma. La segunda vez, fue  hace once años por una crisis de reumatismo ; me hace falta hacer ejercicio ; no tengo tiempo para desperdiciarlo moviéndome de un lado para otro. Soy un hombre serio. Y la tercera vez … ahora, aquí, contigo ! Decía yo, quinientos millones…

– PRINCIPITO: Millones de qué?

– H.N.: Millones de esas pequeñas cosas que un ove en el cielo.

– PRINCIPITO: de moscas?

– H.N.: Claro que no ! de esas cosas que brillan.

– PRINCIPITO: Abejas?

– H.N.: No, tampoco. Pequeñas cosas doradas que hacen soñar despierto a los holgazanes. Pero yo soy un hombre serio, no tengo tiempo para soñar ni despierto ni dormido.

– PRINCIPITO: Ah ! las estrellas?

– H.N.: Eso, las estrellas.

– PRINCIPITO: Y qué hace usted con quinientos millones de estrellas?

– H.N.: Quinientos millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno, querrás decir. Yo soy un hombre serio, me gusta la precisión.

– PRINCIPITO: y que hace usted con esas estrellas?

– H.N.: Que qué hago con ellas?

– PRINCIPITO: Sí

– H.N.: Nada, las poseo y ya.

– PRINCIPITO: Tu posees las estrellas?

– H.N.: Así es.

– PRINCIPITO: Pero yo ya visité a un rey que…

– H.N.: Los reyes no poseen nada, ellos reinan sobre. Es muy diferente.

– PRINCIPITO: y de qué te sirve poseer estrellas?

– H.N.: Me sirve para ser rico.

– PRINCIPITO: Y de qué te sirve ser rico?

– H.N.: Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre.

– PRINCIPITO: Cómo puede uno poseer las estrellas?

– H.N.: De quién son las estrellas?

– PRINCIPITO: No lo sé, creo que de nadie.

– H.N.: Entonces son mías porque yo fui el primero en pensar que lo son.

– PRINCIPITO: Con eso basta?

– H.N.: Claro que sí, cuanto tu encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando descubres una isla desierta donde nadie habita, es tuya. Pues así yo soy poseedor de las estrellas, ya que nunca nadie ha pensado en poseerlas.

– PRINCIPITO: Eso es cierto. Y qué hace usted con ellas?

– H.N.:Las administro, las cuento. Es difícil. Yo soy un hombre serio!

– PRINCIPITO: Yo si tengo una mascada puedo ponérmela en el cuello y llevarla conmigo. Yo poseo una flor y puedo traerla y llevarla, pero tu no puedes traer contigo las estrellas!

– H.N.: No, pero puedo guardarlas en el banco.

– PRINCIPITO: Qué significa eso?

– H.N.: Eso quiere decir que escribo sobre un pequeño papel cuántas estrellas tengo y después guardo ese papel en un cajón con llave.

– PRINCIPITO: Y eso es todo?

– H.N.: Eso es suficiente.

– PRINCIPITO: Es divertido ; es muy poético. Pero no es muy serio. Yo soy útil a mis tres volcanes, soy útil a mi flor pero tu no eres útil a las estrellas (SE VA YENDO DICIENDO) Los adultos son decididamente extraordinarios.

Fin

Ilustración de Juan Pablo Camarda

El Principito y el Hombre de Negocios
5 (100%) 11 voto[s]


DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.