El viento del norte y el sol

Fábula el viento del norte y el sol - Esopo

Las fabulas de Esopo son muy populares entre los niños, son ideales para enseñarles pequeñas lecciones, como en este caso con la historia El viento del norte y el sol con el que podremos educar en valores como la honestidad o la solidaridad para terminar ganándole a la fanfarroneria.

✍ Fabula: El viento del norte y el sol

👫 Personajes:

  • El viento
  • El sol

Autor: Esopo

El viento del norte era muy presumido y siempre alardeaba frente al sol de ser muy fuerte:

– Viento: Puedo derribar árboles, hacer volar casas por los aires y levantar tractores como si fueran briznas de paja. Nadie puede aguantar mi fuerza. Todos deben doblegarse cuando soplo con fuerza.

– Sol: ¿Eso es ser fuerte? La realidad es que hay otras muchas maneras de ser fuerte. Te lo voy a demostrar, ¿ves a ese hombre que se acerca por el camino? Hagamos una sencilla prueba. El que logre de los dos quitarle la capa que lleva, será el más fuerte.

– Viento: ¡Qué sencillo, es pan comido!, dijo el viento del norte.

– Sol: Te cedo el puesto, puedes comenzar tú a probar tu fuerza.

El sol, se escondió tras una nube y el viento del norte comenzó a soplar. Sopló alrededor del viajero que comenzó a tener problemas para caminar ya que el viento le empujaba y levantaba su capa por los aires. El viento siguió soplando y el hombre agarró su sombrero para que no saliera disparado, hubo un momento que la capa revoloteó por encima del hombre y parecía que iba a salírsele de los brazos, pero aquel hombre, dejó de sujetar su gorro y ajustó bien la capa.

Pese al fuerte viento, continuó su camino encorvado para hacer frente a la fuerza del viento. Cuanto más soplaba el viento del norte, más ajustaba el hombre su capa. Y, tras muchos intentos, el viento del norte desistió y le cedió el turno al sol.

– Sol: Va a ser rápido, ¿quieres verlo?, dijo el sol confiado, y entonces salió de detrás de la nube y comenzó a brillar fuerte en el cielo.

El hombre, se enderezó y en unos segundos, comenzó a sentir mucho calor, el sol parecía estar justo encima de él dándole calor y, en unos minutos no soportó más el sofoco y se desprendió de la capa para no sudar tanto.

El viento del norte, se marchó resoplando enfadado, y el sol, feliz, siguió brillando en el cielo.

📢 Moraleja

Es más potente la persuasión que la violencia, por lo que nunca debemos recurrir a actitudes violentas y obligadas para lograr conseguir todo lo que queremos.

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