Errónea percepción de la realidad

Errónea percepción de la realidad - Obras de teatro cortas
Errónea percepción de la realidad – Obras de teatro cortas

Una obra de teatro exclusiva de Obrastedeatros.net que se desarrolla por completo en el interior de un vehículo entre una pareja que ya no vive junta pero que no termino de divorciarse. La protagonista femenina pasa por la casa de su aun esposo y le pide que la llevara a su casa porque está sin su auto. Viven a 20 kilometros de distancia. Tiempo suficiente para conversar, ya que él conduce a 30 km por hora y da la sensación de que no quiere que el viaje termine, pero…

Titulo de la obra: Errónea percepción de la realidad
Autor: Ana Maria Safar

✅ Obra de 2 personajes

🎭 Errónea percepción de la realidad

👫 Personajes:

  • María
  • Nestor

📢 ACTO I

Néstor: (sin dejar de mirar el camino, pero verborrágico como de costumbre. Quizás la soledad de su hábitat halla generado en él esta costumbre de hablar sin escuchar) Y si, tengo que volver a llenar botellas. Hoy tengo varios pedidos que atender. (tiene fabrica de cerveza artesanal).

María: (siempre observándolo. Siente un amor profundo, pero sospecha que él ya no la quiere) Discúlpame que te haya molestado, pero como te ofreciste, fui hasta tu casa y bueno, ya estamos en camino. Por suerte el médico no tardó en atenderme. Pero te queda tiempo para ir hasta la fabrica de botellas también?

Néstor: (girando y observándola a María sin entender) Si claro. Siempre tengo tiempo para todos. El otro día fui hasta un club de remo, estamos a full con el club y queremos volver a las actividades. Necesitamos dinero para hacer algunos arreglos. Pero también estamos organizándonos con el tema de la política que ya te comenté.

María: (respirando hondo, pensando que su tiempo le sobra para ese bendito club, pero no para ella y sus hijos)Te decía por suerte el médico me atendió rápido… Y mientras esperaba… (él la interrumpe)

Néstor: (sacando un cigarrillo de su bolsillo y encendiéndolo) Disculpame, me voy a fumar un puchito… Estos cigarrillos los consigo en un solo kiosco de la ciudad. Cuando vuelva voy a pasar a comprar unos cuantos paquetes así ya no tengo que mover mucho la camioneta. Esta tan caro el combustible… Pero por suerte esta no gasta tanto. (sin volver la mirada, sigue conduciendo y obviando lo que Maria intenta decirle)

María: (suspirando) Habías visto terminada la pintura del Diego en esa pared? (señalando un muro al pasar por un gimnasio)

Néstor: (contundente) No. Sabes? Hace tiempo que no se nada de nuestro hijo menor. No llama nunca. Bah, necesito unas cosas suyas pero no me da bolilla. Te llaman cuando te necesitan. Y el otro viene cuando quiere. No ayuda en nada. Te dije que estoy yendo al gimnasio???

María: (francamente molesta) Si, me comentaste hace unos…

Néstor: (sigue hablando sin escuchar) no sabes, ahora van unas jovencitas que no tienen fuerza para nada. Una es petiza viste y no llega a las máquinas jajaja, los viejos la tenemos que ayudar. La otra es alta y morocha. Ni te imaginas la fuerza que tiene. Somos pocos. Por el tema pandemia. Pero me deja muerto el instructor. Estoy sacando mucha espalda. Por ahora poco peso. Mas adelante para marcar. Y… algo hay que hacer. Tengo ganas de comprarme una bicicleta. Te dije que en el club comenzamos con ciclismo turístico???

María: (muy molesta) Si. Me comentaste la última vez que nos vimos… Y comprate la bici… Si vos podes!!!

Néstor: (sonriente) Si, por suerte nos dieron aumento y fue significativo. Si, me voy a comprar una asi me acoplo a ese grupo del Club. El otro día en la radio, no recuerdo si te comenté, tuvimos justo que hablar del Diego… Y yo metí un bocadillo fuerte que estimo caló hondo en los oídos de los oyentes.

María: (a punto de explotar) Que bien, cuantas cosas haces… la radio, el club, ciclismo futuro, gimnasio, cerveza, pero no tenes tiempo para venir a casa???

Néstor: (frunciendo el entrecejo) Me estás reprochando algo??? No te das cuenta que no tengo tiempo. Tengo que trabajar, tu hijo no me ayudo y hay que juntar dinero para seguir creciendo.

María: (angustiada) Si, me doy cuenta que solo tenes tiempo para vos. Para hablar de vos. Pero vos y yo tenemos algo pendiente…

Néstor: (poniéndose serio mientras estaciona en la puerta de la casa de María) Que cosa?

María: (decidida) El sexo!!! Hace meses que no dormimos juntos.

Néstor: (sonriendo y observándola con sorna) Je, para que eso suceda tienen que pasar muchas cosas.

María: (sin entender) Que cosas???

Néstor: (serio y sobrador) Que cambies María. Seguís siendo la misma de siempre. yo vivo trabajando para terminar esta casa y vos gastando dinero. Yo durante años no me he comprado pilchas y vos tenes los placares que se vienen abajo de ropa y calzado. Además no se en que andas.

María: (muy nerviosa y sorprendida a la vez) Como en que ando? Si yo ni me muevo de mi casa. pasa que vos ya no sabes nada de mi. Ni te interesa.

Néstor: (sincerándose) La verdad es que ya no me importa nada de vos. Sos mentirosa, mala mina, escondedora. Yo vivo solo y tranquilo y no quiero que nadie me moleste. La soledad se siente, pero prefiero eso a vivir con una mujer como vos.

María: (casi llorando y aguantándose) Entonces, todos estos años que viniste aquí los fines de semana comiendo de arriba y otros menesteres, que significaron???

Néstor: (irónico) Nada, estoy muy arrepentido de haberlo hecho.

María: (sin entender) Pues bien, si yo no te importo, que de hecho ya lo demostraste. Pues te dije que había ido al médico y ni siquiera me preguntaste que me dijo o que me pasaba.

Néstor: (siempre irónico) Y… si vos no querés contar…

María: (ya fuera de si y controlándose) Perfecto… Si yo no te importo, entonces seguí con tu club, con tus minitas, con la política, con tu gimnasio, con tus amigos y quédate tranquilo que yo no volveré a tu casa nunca más. Si alguna vez querés hablar conmigo en serio y con la verdad, te espero aquí. Quizás nos convenga divorciarnos y terminar con esta farsa para siempre. Te dejaré la casa y me iré lejos de aquí, así nunca más nos vemos. (abre la puerta de la camioneta y se baja)

Néstor: (sonriéndose) je, siempre con amenazas…

María: (muy triste) Ya sabes, si querés hablar tranquilos, lo haremos aquí. Pero no esperes que vuelva por tu casa. (cierra la puerta y ve como se aleja la camioneta… y repite en voz baja: Adiós amor, esta es la última humillación que soportaré de vos…)

FIN

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Una respuesta

  1. Pues me gustó mucho se me hace que está bien desarrollada y estaría bien recomendar las hacia otras personas.

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