Leyenda ¿Por qué los perros se huelen la cola?

Leyenda Porque los perros se huelen la cola
Leyenda Porque los perros se huelen la cola

Esta es una leyenda mexicana para niños que, a través de una historia, nos explica la razón por la cuál los perros se huelen la cola; siendo esta una forma que tienen estos animalitos de reconocerse entre sí.

Esta leyenda es hermosa ya que nos deja un lindo mensaje y a su vez, ayuda a explicar la razón por la que los perros hace esto. Así que cuando un niño te pregunte por qué los perros huelen su cola, ya sabes qué decirle.

👫 Personajes:

  • Dios Tiáloc
  • El perro más anciano
  • Perro negro y joven

Leyenda Por qué los perros se huelen la cola

Cuenta la historia que, desde hace muchísimos años atrás en un pueblo de México, los cachorros se encontraban muy tristes. Básicamente los perritos daban su mejor esfuerzo para agradar a los humanos, siempre los acompañaban, eran fieles a ellos, los ayudaban en sus tareas, todo ello sin pedir nada a cambio.

Sin embargo, a pesar de que había personas que no se quejaban por ello, existían quienes trataban con indiferencia a los perritos, no les daban cariño o los trataban mal. Esto sin duda hizo que los perros se sintieran muy tristes y creyeran que sus esfuerzos no valían nada.

A raíz de este problema, los perros decidieron reunirse en una asamblea para discutir y lograr conseguir una solución. Después de mucho conversar sobre el tema y plantear diversas salidas llegaron a una conclusión: necesitaban acudir al Dios Tiáloc.

Para poder explicarle al Dios el problema que tenían debían elaborar una carta. Esta fue realizada por el perro más anciano y firmada por todos. Sin embargo, ahora había un problema… ¿Quién le haría llegar la carta?

El Dios Tiáloc vivía muy lejos por lo que tendrían que escoger a un perro como encargado de llevar la carta. Después de mucho analizar y votar, llegaron a un consenso. Fue el perro más anciano quien dijo que necesitarían a un perro joven, habilidoso y, sobre todo, con un buen olfato para que pudiese llegar al Dios.

Ante esto, escogieron a un perro negro el cual era el más musculoso, joven y con buen olfato. Su misión sería recorrer cientos y cientos de kilómetros para llevarle la carta al Dios Tiáloc, pero había otro problema… ¿Dónde llevaría la carta?

La carta debía llegar sana y salva, así que no podría llevarla en sus patas ya que se destruiría al recorrer el camino, en su hocico tampoco ya que llegaría mojada. Ante esto, se llegó a la conclusión que la carta debería ser resguardada bajo la cola del perro. Sin más, el gran valiente partió a llevar a cabo su misión.

Sin embargo, los años pasaron desde ese día y aún no se sabe nada de aquél valiente perro. Al haber pasado tanto tiempo, no recuerdan con exactitud cómo era el rostro del perro viajero.

Es por ello que los perros se huelen las colas para determinar si llevan la carta allí. Esto los ayudará a saber si se trata de aquel joven perro que fue en busca del Dios Tiáloc, del cual no se sabe nada, probablemente aún se encuentre caminando para llegar a su destino.

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