Sidaharta

Sidaharta obra teatro corta drama sida hiv
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En esta obra, vemos a un Galan preparándose para su cita en la que espera poder llegar mas lejos, justo antes de salir de su departamento, Estela, su exnovia llega de visita y nuestro protagonista intenta fallidamente sacarla de su hogar para llegar a tiempo a su cita, Estela tiene una noticia para el.

Titulo: Sidaharta
Autor: Alejandro Licona

Obra de teatro de 2 personajes

Personajes

  • Galán
  • Estela

Frente a un espejo imaginario, el GALÁN termina de arreglarse. Ensaya miraditas, sonrisas seductoras y risitas de Don Juan

– GALÁN: (Suspirando) Bueno. A lo que te truje…

Se coloca un saco disponiéndose a salir. Mira en torno

– GALÁN: Creo que todo está listo. Flores, cogñac. Ya puse a enfriar el champán. Ojalá no tome mucho porque nomás compré una botella. Está carísimo (recordando) Ay, la música. No la he escogido (recapacitando) No. Mejor la busco en el momento. Es cachondo ponerse a buscar discos (Con voz seductora) ¿Qué prefieres? ¿ Brahms o José José? Tengo grabaciones exclusivas. Bueno. Pues vámonos. Ojalá no haya mucho tráfico aunque siempre es elegante llegar tarde.

Se oye que tocan a la puerta. El GALÁN se extraña y acude a abrir. En la entrada aparece una mujer

– GALÁN: Ah, hola Estela ¿qué cuentas?

– ESTELA: Nada. Aquí nomás ¿tú? Ay, que elegante. No estás ocupado ¿Verdad?

GALÁN: No, pero…

– ESTELA: (Entrando) Invítame un café entonces. Necesito hablar contigo.

El GALÁN duda por unos momentos. La mujer se mete sin esperar invitación

– GALÁN: Pásale. Nada más que tengo un poco de prisa.

– ESTELA: No pienso tardarme (viendo entorno) ¿sabes qué me fascina de tu casa? que siempre la tienes arreglada y con flores. Me encanta.

– GALÁN: ¿No podríamos vernos mejor otro día?

– ESTELA: Rodolfo. Hace meses que no nos vemos. Que no sabemos el uno del otro.

– GALÁN: Me hubieras hablado. Es que ahorita tengo una cita…de negocios.

– ESTELA: ¿Y no puedes hablar diciendo que vas a llegar tarde?

– GALÁN: Cómo crees. Eso no se hace. Es importante además.

– ESTELA: Me imagino… ¿no me vas a ofrecer nada?

– GALÁN: Estela, en serio. Tengo que irme. No es que te corra, cariño.

– ESTELA: (Enternecida) Ay, hacía tanto que no me decías así. Me encanta.

– GALÁN: Mira. Mañana no tengo nada qué hacer ¿por qué no vienes y recordamos viejos tiempos, mh?

– ESTELA: ¿Por qué nunca me llamaste? Te hablaba a diario ¿qué nunca te pasaron mis recados?

– GALÁN: ¿Por qué no hablamos de eso después, Estela? Se me está haciendo tarde.

– ESTELA: Cuando andábamos, yo era lo más importante para ti, Rodolfo.

– GALÁN: Pero ya no andamos, mi vida…

La mujer mira con tristeza y reproche al GALÁN.

– GALÁN: Mañana puede ser. Si quieres de una vez quedamos en la hora.

– ESTELA: ¿Cómo puedes decirme eso, después de todo lo que vivimos? Cuando menos trátame como amiga.

– GALÁN: Mi amor. No creo ser grosero ni descortés. Simplemente hoy no podemos platicar. Entiéndelo ¿sí? Ahora si me permites…

– ESTELA: Cuando menos dime por qué terminamos.

– GALÁN: (Impaciente) Estela. Mañana hablamos todo lo que quieras. Ahorita no puedo.

– ESTELA: Sólo quiero saber. No creo haberte hecho nada. Andábamos, sí pero ¿cuándo terminamos? De buenas a primeras me cortas sin decirme por qué.

– GALÁN: ¿Te vas o te quedas? Te puedo dar un aventón. Voy por tu rumbo.

– ESTELA: Rodolfo. Dime por favor.

– GALÁN: Desde el principio quedamos que era sin compromiso. Que si lo hacíamos era por…sentirse bien. Acompañados. Nunca te pedí nada ni tú a mí. Ya pasó. Cada quien por su lado.

– ESTELA: Rodolfo. No te puedes pasar la vida de acostón en acostón. Necesitas echar raíces.

– GALÁN: Así soy feliz. Nunca te lo oculté. Lo sabías (mirando su reloj) Uta madre. Ya es tardísimo. Deja avisar que voy a llegar tarde.

Va a un teléfono pero se arrepiente.

– GALÁN: Mejor hablo del estudio. Ahorita regreso.

– ESTELA: Sí, mi amor.

– GALÁN: (Aparte. Al público) Pinches viejas. No les puede dar uno amor porque de inmediato se sienten con derecho a todo. Y todavía pregunta la pendeja por qué la corté…

Se marcha el GALÁN. ESTELA se sienta. Se abre el escote y se levanta la falda. Poco después regresa el GALÁN.

– ESTELA: ¿No pones música?

– GALÁN: ¿Quieres? ¿No que vamos a hablar?

– ESTELA: Es que te ves tan varonil buscando discos ¿qué prefieres? ¿Brahms o José José?

– GALÁN: (Viendo el escote abierto) ¿Qué no andas con nadie, Estela?

– ESTELA: El último fuiste tú y sigo esperándote.

– GALÁN: Quedamos en que éramos libres. Sin compromiso. Además lo nuestro ya tiene rato. Si no has buscado es porque no has querido.

– ESTELA: ¿Le llamas rato a tres meses?

– GALÁN: Pues sí ¿no?

– ESTELA: Has sido el mejor de todos, Rodolfo.

– GALÁN: (Con falsa modestia) Tú también tienes lo tuyo.

– ESTELA: ¿Por qué no seguir?

– GALÁN: Porque me gusta mi libertad. No quiero estar atado a nadie, por eso.

– ESTELA: Ya no eres joven, Rodolfo. El tiempo pasa ¿quieres estar solo el día de mañana?

– GALÁN: Si tú te sientes vieja, no es asunto mío. Yo todavía la hago y prueba de ello es que no falta quien quiera acompañarme ¿Cómo voy a creer que en tres meses no hayas agarrado nada? Y fea no estás, Estela.

– ESTELA: Gracias. Siempre has sido muy amable. Caballeroso

– GALÁN: Mira, si lo que pretendes es formalizar una relación, viniste al lugar equivocado. No soy de ésos. Si quieres sexo, órale. Que valga de algo la visita

El GALÁN trata de fajarla.

– ESTELA: (Ofendida) ¡Suéltame!

– GALÁN: ¿Qué quieres, entonces? Vienes. Te abres y enseñas. Si no vienes a eso ¿a qué carambas entonces? ¿A que andemos de manita sudada? Estás como operada del cerebro.

– ESTELA: Cuando me acuesto, me gusta amar.

– GALÁN: ( Aparte. Al público) ¿Ves por qué las corto? Porque todas son iguales. Luego luego quieren casa (A ESTELA) De haber sabido que eras una mojigata apretada, me cae que ni caso te hago. Chin. Pensé eras inteligente, liberada. Mira nomás con qué mamadas me vienes a salir a estas alturas ¿Sabes qué? Vete. Con suerte y todavía alcanzo a la chava con la que quedé de verme.

Se hace un silencio ominoso.

– ESTELA: Ofréceme algo de beber. De seguro compraste champán.

– GALÁN: ¿No quieres mejor Bacardí? El champán es caro (cizañoso) Lo uso sólo en grandes ocasiones

– ESTELA: ¿Sabes qué? No te sale ser malo. En el fondo eres bueno.Tierno. Buscas protección.

– GALÁN: Oh sí y también tengo complejo de Edipo. Dicen además que todos los don juanes somos homosexuales en potencia. Es lo que dicen todas cuando las mando al carajo. Para desquitarse. No me importa. Me gusta ser así. Disfrutar de la vida.

– ESTELA: Estoy segura que vas a cambiar.

– GALÁN: ¿Además de psicóloga eres adivina? Mira tú. Y yo que nunca me di cuenta.

– ESTELA: Es inútil que trates de convencerme que eres muy malo. Te conozco. No eres así. No necesitas hacerla de villano para alejarme. No hace falta, de veras ¿brindamos?

El GALÁN va a un mueble y sirve en dos copas

– GALÁN: ¿Por qué? ¿Por nuestro futuro y feliz matrimonio?

– ESTELA: Claro. Porque seamos felices el resto de nuestros días.

– GALÁN: Me encanta tu sentido del humor ¿sabes? Si alguna vez llegara a casarme, lo haría con una persona como tú. Eres buena compañera y sumamente cotorra.

– ESTELA: A esta casa le hace falta el toque femenino. Ahora que me venga pienso cambiar esas cortinas. Nunca me han gustado. Y poner plantas. Dan tanta vida.

– GALÁN: ¿Los muebles están bien o los cambiamos?

– ESTELA: Están bien así, aunque la cocina la tienes muy descuidada. Parece cocina desoltero.

– GALÁN: Faltaba más. Desde mañana vamos a buscar muebles

– ESTELA: No crees que me venga a vivir contigo ¿verdad?

– GALÁN: Ay, Estela. Eres fabulosa. Salud.

– ESTELA: Salud.

Ambos beben. Pausa

– ESTELA: A propósito de salud ¿hace cuánto que no te haces análisis de sangre?

– GALÁN: (Mirándola fijamente) ¿Por qué?

– ESTELA: Nomás. Con eso del Sida nunca se sabe.

– GALÁN: (Tras breve pausa) Sé con quién me meto.

– ESTELA: Eso mismo decía una amiga y… (No sabe que más agregar) Lo malo no es tanto morirse sino que lo traten a uno como apestado. Ay, no te me acerques. No me toques. Te dejan de visitar. Un perro se queda con más amigos. Te lo deberías hacer. No sale tan caro. Si quieres te recomiendo un laboratorio. Es muy discreto.

– GALÁN: Me encanta tu sentido del humor.

– ESTELA: ¿Sí, verdad? ¿Qué más le queda a uno?

– GALÁN: (Asustado) No estarías tan tranquila platicando.

– ESTELA: No. Lo duro es al principio. Después ya te acostumbras. Lo ves normal.

– GALÁN: Ay, Estela tan vaciada. Me fascinas.

– ESTELA: Me alegro que lo tomes así. Pensé te ibas a poner como loco.

– GALÁN: Pero no estás enferma ¿verdad?

– ESTELA: ¿Tú qué crees?

– GALÁN: (Acorralado) Que no. Es obvio.

– ESTELA: Ay, Rodolfo. Sí estoy…

Sumamente asustado Rodolfo se pone de pie y estalla.

– GALÁN: ¡¿Y lo dices así, como si nada?!

– ESTELA: ¿Y cómo quieres que te lo diga?

– GALÁN: ¡Hija de la chingada, donde me hayas contagiado verás, cabrona!¡Te puedes ir preparando!

– ESTELA: ¿Y cómo sé que no fuiste tú el que me contagió? No hay modo de saberlo.

– GALÁN: (Jerimiqueando) ¡Sí, ahora yo, desgraciada! Y todavía tienes el descaro de venírmelo a decir. Que huevos de cabrona. Que poca madre tienes, Estela.

– ESTELA: Pensé que te gustaría saberlo.

– GALÁN: Que considerada eres, hija de toda tu…

El GALÁN se calma súbitamente. Se empieza a reír.

– GALÁN: Pinche Estela, que mala eres, Por un momento me la creí. Uta…

ESTELA no responde y se limita a mostrarle un documento

– GALÁN: ¿Esto, qué?

– ESTELA: Lee por favor…

– GALÁN: (Leyendo) » Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida «…

– ESTELA: Sida para los cuates.

El GALÁN se desploma en una silla como fulminada por un rayo.

– GALÁN: Hijo, Estela. Si es una broma te juro que…

– ESTELA: Ahí está el teléfono de los laboratorios. Puedes hablar cuando gustes.

– GALÁN: No puedo tenerlo. No yo.

– ESTELA: ¿Y por qué no? ¿Qué te hace inmune? ¿Con cuántas no has andado?

– GALÁN: Uta. Pero todas decentes.

– ESTELA: ¿Yo no soy decente?

El GALÁN parece no escuchar esto último. Sumamente nervioso se pone de pie.

– GALÁN: ¿Quién sería? ¿Estarán todas contagiadas?

– ESTELA: No te recomiendo que se los digas. Se van a poner furiosas. Te echarán la culpa.

– GALÁN: Ay, sí. Como si yo fuera el único.

– ESTELA: Que manera de fregarse la existencia ¿verdad?

– GALÁN: ¿Y como cuánto tiempo nos quedará de vida?

– ESTELA: Pues…Unos cuatro o cinco años, no más (Tras breve pausa) Y vivir solo. Segregado, señalado .A ése ni hablarle porque es sidoso. A menos qué…

– GALÁN: ¿Que qué?

– ESTELA: Que vivas con una sidosa. Ni modo que te rechace o temas infectarla. Se podrían acompañar. Pasarla bien. El uno comprendería al otro, después de todo comparten el mal y están irremediablemente condenados a morir, más o menos, al mismo tiempo (
suspirando) Ay pero qué tonta soy. Se me olvidaba que a ti te gusta la libertad. Bueno, me retiro.

– GALÁN: ¿Ya te vas?

– ESTELA: Por supuesto. No quiero que llegues tarde a tu cita.

– GALÁN: Espera, no te vayas.

– ESTELA: ¿Y a qué me quedo, Rodolfo?

– GALÁN: Vente a vivir conmigo. Si quieres, nos casamos.

– ESTELA: Rodolfo por favor ¿tú pidiéndome eso?

– GALÁN: Hace rato dije que si me casaba con alguien, sería contigo. Lo recuerdas ¿verdad? También dije que eras guapa, inteligente.

– ESTELA: Vieras que no me acuerdo.

– GALÁN: ¿Entonces?

– ESTELA: ¿De?

– GALÁN: Vente a vivir conmigo (se hinca) Te lo pido. Te lo suplico, Estela.

– ESTELA: Déjame pensarlo. Háblame o déjame recados en la oficina. Yo luego te resuelvo. Nos vemos, que estés bien.

Estela se retira dejando hecho polvo a Rodolfo.

– GALÁN: Pinche Estela, cabrona. Se salió con la suya…Abuelita de Batman que sí…

Fin

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